Miguel Ángel Asturias
(Guatemala, 1899 – París, 1974) Poeta, narrador, dramaturgo,
periodista y diplomático guatemalteco, considerado uno de los protagonistas de
la literatura hispanoamericana del siglo XX. El empleo personal que hace de la
lengua castellana constituye uno de los mundos verbales más densos, sugerentes
y dignos de estudio de las letras hispánicas.
Se graduó de abogado en la Universidad de San Carlos, en
Guatemala, donde participó en la lucha contra la dictadura de Estrada Cabrera,
hasta que éste fue derrocado. Fundó y dirigió la Universidad Popular en 1922.
Ya en ese entonces empezó escribir. Partió luego a Europa, donde vivió
intensamente los movimientos y sucesos que la transformaban. Estudió
lingüística y antropología maya con Raynaud, y de esa época es su traducción
del Popol Vuh, junto con José María Hurtado de Mendoza.
Miguel Ángel Asturias
Regresó a Guatemala en 1933, donde ejerció la docencia
universitaria, fundó el Diario del Aire, primer radio periódico del país y
vivió una agitada vida cultural y académica. En el período revolucionario de
1944 a 1954 desempeñó varios cargos diplomáticos. En 1966 ganó el Premio Lenin
de la Paz y en 1967 el Premio Nobel de Literatura. Murió en Madrid el 9 de
junio de 1974, pero sus restos reposan en el cementerio de Pere Lachaise, en
París.
Para comprender su obra se debe tomar en cuenta el profundo
influjo que ejercieron en él tanto la cultura maya como la vida europea. Lo
maya se arraiga en la cosmovisión de un mundo que está asentado en un profundo
y auténtico pensamiento mágico y que atrapa en sus relatos. Por otro lado, el
influjo del surrealismo, la amistad con P. Eluard, el contacto con el Ulises de
J. Joyce, son las otras fuerzas que marcan su escritura. Asturias es
considerado precursor del boom hispanoamericano por su experimentación con
estructuras y recursos formales propios de la narrativa del siglo XX.
Su obra se inserta en la vanguardia literaria y abarca
géneros diversos. Según Albízurez Palma, un exhaustivo estudioso de la obra de
Asturias: "Como poeta lírico, ha dejado constancia de sus ricas
posibilidades en variedad de creaciones, algunas de temas íntimos, otras
vinculadas a temas folclóricos, otras políticos, otras con sugestiones mágicas,
barrocas y de sorprendente fuerza imaginativa. Como dramaturgo, creó un teatro
tocado por el realismo mágico, denso en significación humana y de notable
poderío verbal. Como narrador, Asturias alcanzó su máximo prestigio. Sus
novelas y cuentos revelan una apasionada y subjetiva captación de la realidad
en diversas facetas: la tragedia de las dictaduras, el mundo mágico del
indígena, el mundo de magia y ensueño de la niñez, las tradiciones de
Guatemala, en sus novelas asoman los influjos entremezclados de diversas
tendencias, movimientos y corrientes literarias".
Su primera obra importante es Leyendas de Guatemala (1930),
conjunto de relatos que apareció en París con un prólogo de P. Valéry, y que
pertenece a su primer ciclo junto con El Señor Presidente (1946) y Hombres de
maíz (1949). El Señor Presidente tiene como asunto la vida en Guatemala durante
la dictadura de Estrada Cabrera. Dice el autor que "(...) a través de mi
piel se filtró el ambiente de miedo, de inseguridad, de pánico telúrico que se
respira en la obra". En Hombres de maíz se puede ver el realismo mágico
que subyace en toda su creación literaria. Representa, además, una
consideración acerca del desarrollo de la humanidad desde una sociedad
primitiva, analfabeta, y desde el mundo actual, liberal y capitalista.
En el género del cuento escribió además Week-end en
Guatemala, (1955), El espejo de Lida Sal (1967), Tres de cuatro soles (1971).
Además de las novelas mencionadas, publicó Viento fuerte (1950), El Papa verde
(1954), Los ojos de los enterrados (1960), El alhajadito (1961), Mulata de tal
(1963), Maladrón (1969) y Viernes de dolores (1972).
En teatro merecen citarse Soluna (1955), La audiencia de los
confines (1957), Chantaje y Dique seco (1964). En poesía, Anoche, 10 de marzo
de 1543 (1943), Sien de alondra (1948), Ejercicios poéticos en forma de soneto
sobre temas de Horacio (1951), Alto en el sur (1952), Bolívar, Canto al
libertador (1955), Nombre custodio e imagen pasajera (1959) y Clarivigilia
primaveral (1965). En ensayo, El problema social del indio (1923), Arquitectura
de la vida nueva (1928), Carta aérea a mis amigos de América (1952) y
Latinoamérica y otros ensayos (1968).
www.biografiasyvidas.com/biografia/a/asturias.htm
Vanguardismo
Para otros usos de este término, véase Vanguardia
(desambiguación).
El término vanguardismo (del francés avant-garde, término
del léxico militar que designa a la parte más adelantada del ejército, la que
confrontaría la «primera línea» de avanzada en exploración y combate) se
utilizó posteriormente para denominar, en el terreno artístico, las llamadas
vanguardias históricas, una serie de movimientos artísticos de principios del
siglo XX que buscaban innovación en la producción artística; se destacaban por
la renovación radical en la forma y el contenido; exploraban la relación entre
arte y vida, y buscaban reinventar el arte confrontando movimientos artísticos
anteriores. También es común utilizar, en la comunidad hispanohablante, el
propio término avant-garde para referirse a esas escuelas artísticas en
particular o a cualquier otra escuela o tendencia similar.
Introducción y enfoques principales
El vanguardismo se manifiesta a través de varios movimientos
que, desde planteamientos divergentes, abordan la renovación del arte o la
pregunta por su función social, desplegando recursos que quiebren o
distorsionen los sistemas más aceptados de representación o expresión
artística, en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura o música, entre
otros.
Algunos autores, como Peter Bürger (teoría de la vanguardia)
distinguen las "auténticas" vanguardias de aquellos movimientos que
orientaron su confrontación hacia la institución arte y la dimensión política
del accionar artístico en la sociedad, y concentraron sus innovaciones en la
búsqueda de nuevas funciones y relaciones de poder.
Estos movimientos artísticos renovadores, en general
dogmáticos, se produjeron en Europa en las primeras décadas del siglo XX, desde
donde se extendieron al resto de los continentes, principalmente hacia América,
en donde se enfrentaron al modernismo.
La característica primordial del vanguardismo es la libertad
de expresión, que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando
temas tabú y desordenando los parámetros creativos: en poesía se rompe con la
métrica y cobran protagonismo aspectos antes irrelevantes, como la tipografía;
en arquitectura se desecha la simetría, para dar paso a la asimetría; en
pintura se rompe con las líneas, las formas, los colores neutros y la
perspectiva.
Contexto histórico y cultural
Desde el punto de vista histórico, el primer tercio del
siglo XX se caracterizó por grandes tensiones y enfrentamientos entre las
potencias europeas. Por su parte, la Primera Guerra Mundial (entre 1914 y 1918)
y la Revolución Soviética (en octubre de 1917) fomentaron las esperanzas en un
régimen económico diferente para el proletariado.
El vuelo de los hermanos Wright.
Tras los años 1920, época de desarrollo y prosperidad
económica conocida como los años locos, vendría el gran desastre de la bolsa de
Wall Street (1929) y volvería una época de recesión y conflictos que, unidos a
las difíciles condiciones impuestas a los vencidos de la Gran Guerra,
provocarían la gestación de los sistemas totalitarios (fascismo y nazismo) que
conducirán a la Segunda Guerra Mundial.
Desde el punto de vista cultural, fue una época dominada por
las transformaciones y el progreso científico y tecnológico (la aparición del
automóvil y del avión, el cinematógrafo, el gramófono, etc.). El principal
valor fue, pues, el de la modernidad (o sustitución de lo viejo y caduco por lo
nuevo, original y mediado tecnológicamente).
Por su parte, en el ámbito literario era precisa una
profunda renovación. De esta voluntad de ruptura con lo anterior, de lucha
contra el sentimentalismo, de la exaltación del inconsciente, de lo racional,
de la libertad, de la pasión y del individualismo nacerían las vanguardias en
las primeras décadas del siglo XX.
Muchos artistas de este período participaron en la Primera
Guerra Mundial.
Europa vivía, al momento de surgir las vanguardias
artísticas, una profunda crisis. Crisis que desencadenó la Primera Guerra
Mundial, y luego, en la evidencia de los límites del sistema capitalista. Si
bien «hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del
capitalismo», como señala Arnold Hauser, también otros sectores habían percibido
desde antes los límites de un modelo de vida que privilegiaba el dinero, la
producción y los valores de cambio frente al individuo.
Resultado de esto fue la chatura intelectual, la pobreza y
el encasillamiento artístico contra los que reaccionaron en 1905: Pablo Picasso
y Georges Braque con sus exposiciones cubistas, y el futurismo que, en 1909,
deslumbrado por los avances de la modernidad científica y tecnológica, lanzó su
primer manifiesto de apuesta al futuro y rechazo a todo lo anterior.
Así se dieron los primeros pasos de la vanguardia, aunque el
momento de explosión definitiva coincidió, lógicamente, con la Primera Guerra
Mundial, con la conciencia del absurdo sacrificio que ésta significaba, y con
la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución
socialista en Rusia.
En 1916, en Zúrich (territorio neutral durante la guerra),
Hugo Ball, poeta alemán, decidió fundar el Cabaret Voltaire. Esta acta de
fundación del dadaísmo, explosión nihilista, proponía el rechazo total:
El sistema DD os hará libres, romped todo. Sois los amos de
todo lo que rompáis. Las leyes, las morales, las estéticas se han hecho para
que respetéis las cosas frágiles. Lo que es frágil está destinado a ser roto.
Probad vuestra fuerza una sola vez: os desafío a que después no continuéis. Lo
que no rompáis os romperá, será vuestro amo.
Louis Aragón, poeta francés.
Ese deseo de destrucción de todo lo establecido llevó a los
dadaístas, para ser coherentes, a rechazarse a sí mismos: la propia
destrucción.
Muchos autores vanguardistas ven en el poeta Arthur Rimbaud
a un padre intelectual.
Algunos de los partidarios de Dadá, encabezados por André
Breton, pensaron que las circunstancias exigían no sólo la anarquía y la
destrucción, sino también la propuesta; es así como se apartaron de Tzara (lo
que dio punto final al movimiento dadaísta) e iniciaron la aventura
surrealista.
La furia Dadá había sido el paso primero e indispensable,
pero había llegado a sus límites. Breton y los surrealistas (es decir:
superrealistas) unieron la sentencia de Arthur Rimbaud (que, junto con Charles
Baudelaire, el Conde de Lautréamont, Alfred Jarry, Vincent van Gogh y otros
artistas del siglo XIX, sería reconocido por los surrealistas como uno de sus
«padres»): «Hay que cambiar la vida» se unió a la sentencia de Carlos Marx:
«Hay que transformar el mundo».
Sigmund Freud alrededor de 1900.
Surgió así el surrealismo al servicio de la revolución que
pretendía recuperar aquello del hombre que la sociedad, sus condicionamientos y
represiones le habían hecho ocultar: su más pura esencia, su Yo básico y
auténtico.
A través de la recuperación del inconsciente, de los sueños
(son los días de Sigmund Freud y los orígenes del psicoanálisis), de dejarle
libre el paso a las pasiones y a los deseos, de la escritura automática (que
más tarde cuestionaron como técnica), del humor negro, los surrealistas intentarían
marchar hacia una sociedad nueva en donde el individuo pudiese vivir en
plenitud (la utopía surrealista).
En este pleno ejercicio de la libertad que significó la
actitud surrealista, tres palabras se unieron en un sólo significado: amor,
poesía y libertad.
Características de las vanguardias históricas
Una de las características visibles de las vanguardias fue
la actitud provocadora. Se publicaron manifiestos en los que se atacaba todo lo
producido anteriormente, que se desechaba por desfasado, al mismo tiempo que se
reivindicaba lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores
existentes hasta el momento.
Surgen diferentes ismos (futurismo, dadaísmo, cubismo,
constructivismo, ultraísmo, surrealismo, etc.), diversas corrientes
vanguardistas con diferentes fundamentos estéticos, aunque con denominadores
comunes:
la lucha contra
las tradiciones, procurando el ejercicio de la libertad individual y la
innovación;
audacia y libertad
de la forma, y
el carácter
experimental y la rapidez con que se suceden las propuestas, unas tras otras.
En la pintura ocurriría una huida del arte figurativo en
favor del arte abstracto, suprimiendo la personificación. Se expresaría la
agresividad y la violencia, violentando las formas y utilizando colores estridentes.
Surgieron diseños geométricos y la visión simultánea de varias configuraciones
de un objeto.
Portada de la primera edición del Ulises de James Joyce.
En la literatura, y concretamente en la poesía, el texto se
realizaría a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. Se
rompió tanto con la estrofa, la puntuación, la métrica de los versos como con
la sintaxis, alterando por completo con la estructura tradicional de las
composiciones (por ejemplo, en el Finnegans Wake o en el final del Ulises de
James Joyce). Surgió el caligrama o poema escrito de modo tal que formara
imágenes, con el objetivo de acabar con la tóxica sucesividad del hecho escrito
o leído.
El
poeta/artista/arquitecto vanguardista no estaba conforme. Como el pasado no le
servía, tenía que buscar un arte que respondiera a esta novedad interna que el
individuo estaba viviendo, apoyándose en la novedad original que se lleva
dentro.
Tenían que
abandonarse los temas viejos, carentes de sentido y sin respuestas para el
individuo nuevo.
En algunos
movimientos había una tendencia a hacer plástica en la coloración de las
palabras.
En la poesía se
jugaba constantemente con el símbolo.
Las reglas
tradicionales de la versificación necesitaban una mayor libertad para expresar
adecuadamente su mundo interior.
Reaccionaba contra
el modernismo y contra los imitadores de los maestros de esta corriente; una
conciencia social los llevaba a tomar posiciones frente al individuo y su
destino.
Nuevos temas,
lenguaje poético, revolución formal, desaparición de la anécdota, proposición
de temas como el antipatriotismo.
El punto de vista
del narrador comenzaba a ser múltiple.
Un vínculo
estrecho entre el ambiente y los gustos del personaje.
Comenzaba a profundizarse
en el mundo interior de los personajes, presentados a través de sus más
escondidos estados del alma.
No era el tiempo
cronológico el que tenía importancia, sino el tiempo anímico, y comenzó a
tomarse en cuenta el aspecto presentacional, pues se limitaba a sugerir para
que el lector complete; el autor comenzó a exigir presencia de un lector atento
que fuese desentrañando los hechos presentados y fuese armando inteligentemente
las piezas de la novela de nuestro tiempo.
El vanguardismo y sus expresiones
Dentro de las corrientes vanguardistas, los ismos surgieron
como propuesta contraria a supuestas corrientes envejecidas y propusieron
innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital. Entre ellos se
encuentran los siguientes:
Impresionismo
Artículo principal: Impresionismo
El impresionismo no fue propiamente un ismo de vanguardia,
sino un antecedente contra el que reaccionaron los vanguardistas. Su principal
aporte a las vanguardias fue la liberación del poder expresivo del color. Los
impresionistas aprendieron a manejar la pintura más libre y sueltamente, sin
tratar de ocultar sus pinceladas fragmentadas, y la luz se fue convirtiendo en
el gran factor unificador de la figura y el paisaje. Pero los pintores
impresionistas eran artistas que ya no pretendieron ejercer con su arte una
modificación radical en las costumbres de su época ni estaban comprometidos con
la voluntad de un gran cambio social. Son la consecuencia del fracaso de las
pretensiones de la revolución de 1830, la de 1848 y la Comuna de París. Las
discusiones de los impresionistas fueron básicamente técnicas y su pintura
puede considerarse una exacerbación del naturalismo a un punto tal que
terminaría oponiéndose a los orígenes de aquél. El realismo de Courbet afirmaba
que en la realidad encontraba la esperanza de un cambio, la potencia de los
hombres reales, el movimiento de las fuerzas revolucionarias. Los
impresionistas sustituyen las discusiones de contenido por las de la técnica,
la luz, el objetivismo de la transcripción pictórica.
A finales de 1869 los principales pintores impresionistas ya
se conocían bien unos a otros. Por entonces el café Guerbois, en la calle de
Batignolles, cerca del taller de Édouard Manet (quien parece que por el momento
era la personalidad dominante) se convirtió en el cuartel general de este
círculo artístico. La actitud de solidaridad de los impresionistas a comienzos
de los años 1870 se expresó de un modo muy revelador en algunos retratos de
grupo, como el de Fantin-Latour (Taller en el barrio de Batignolles, 1870) o el
de Bazille (El taller del artista en la rue de la Condamine, 1870).
Por primera vez, durante la guerra franco-prusiana los
impresionistas tienen que separarse: Pierre-Auguste Renoir y Manet
permanecieron en París, Bazille murió en el frente y Monet y Camille Pissarro
coincidieron en Londres, donde conocieron a Paul Durand-Ruel, desde entonces el
marchante del grupo. De hecho, en 1873 Durand-Ruel se mostraba ya lo bastante
seguro de ellos como para preparar un catálogo completo con las existencias de
su galería que no llegó a publicarse.
Expresionismo
Artículo principal: Expresionismo
El expresionismo fue una corriente pictórica que nació como
movimiento a principios del siglo XX, entre 1905 y 1925, en Alemania y otros
países centroeuropeos de ámbito germánico y austro-húngaro, ligado al fauvismo
francés como arte expresivo y emocional que se opuso diametralmente al
impresionismo. Se aglutinó en la década de 1910 en torno a dos grupos: Die
Brücke (El puente) y Der Blaue Reiter (El jinete azul). Paralelamente
desarrolló su actividad en Viena el grupo de la Secesión, que integraron entre
otros Gustav Klimt, Oskar Kokoschka y Egon Schiele.
En los 1920 el expresionismo influyó sobre otras artes. El
gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1919) y Nosferatu, el vampiro
(Friedrich Wilhelm Murnau, 1921) iniciaron el expresionismo cinematográfico, y
los poetas Georg Trakl y Rainer Maria Rilke llevaron el movimiento al ámbito de
la lírica.
Entre los principios de esta corriente artística se señalan:
la reconstrucción de la realidad, la relación de la expresión literaria con las
artes plásticas y la música y la expresión de la angustia del mundo y de la
vida a través de novelas y dramas donde se habla de las limitantes sociales
impuestas a la libertad del hombre. Pretende expresar filias y fobias del ser
humano. Por lo tanto, no requiere de una buena técnica, ni de un resultado
estéticamente bello.
Se enfrentaría básicamente como la teoría estética a las
ideas realistas, a las viejas ideas impresionistas que habían aparecido en
Europa en los últimos veinte años del siglo XIX, y plantearía que lo real no es
fundamentalmente aquello que vemos en lo exterior, sino aquello que surge en
nuestra interioridad cuando vemos, percibimos, intuimos o producimos algo.
Fauvismo
Artículo principal: Fauvismo
La danseuse jaune (1912) de Alexis Mérodack-Jeanneau.
El fauvismo fue un movimiento de origen francés que se
desarrolló entre 1904 y 1908, aproximadamente.
El importante Salón de Otoño de 1905 supuso la primera
exhibición para el grupo cuyo objetivo era lingüísticamente la síntesis
forma-color. No se buscaba la representación de los objetos inmersos en la luz
solar, sino la de las imágenes más libres que resultaban de la superposición de
colores equivalentes a dicha luz. En efecto, los fauvistas consideraban que
mediante el color se podían expresar sentimientos. Henri Matisse fue uno de los
mayores representantes de esta vanguardia.
Cubismo
Artículo principal: Cubismo
La jalousie, collage de 1914 del español Juan Gris.
El cubismo nació en Francia en 1905. Sus principales rasgos
son la asociación de elementos imposibles de concretar, desdoblamiento del
autor, disposición gráfica de las palabras, sustitución de lo sentimental por
el humor y la alegría y el retrato de la realidad a través de figuras
geométricas. Los inspiradores del movimiento fueron Pablo Picasso y Georges
Braque. Algunos de los principales maestros fueron Juan Gris, María Blanchard,
Fernand Leger, Jean Metzinger y Albert Gleizes, pero con anterioridad Paul
Cézanne ya habría marcado el camino.
Dentro de las técnicas usadas se encuentra el collage, y
principalmente la descomposición de las imágenes en figuras geométricas para
representar el objeto en su totalidad, incluidos todos sus planos, en la obra.
Tuvo dos etapas: un cubismo analítico, que buscaba la
descomposición total del objeto, y un cubismo sintético, en el cual se descarta
la perspectiva para representar todos los planos del objeto en la misma obra.
En la poesía, su estilo más popular fue el caligrama, cuyo principal exponente
fue Guillaume Apollinaire.
Futurismo
Artículo principal: Futurismo (arte)
El futurismo, movimiento inicial de las corrientes de
vanguardia artística, surgió en Milan, Italia, impulsado por el poeta italiano
Filippo Tommaso Marinetti, quien recopiló y publicó los principios del
futurismo en el manifiesto del 20 de febrero de 1909, en el diario Le Figaro de
París. Al año siguiente, los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto
Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Mario Jordano firmaron el llamado
Manifiesto del Futurismo.
Forme uniche della continuità nello spazio (Formas únicas de
la continuidad en el espacio), bronce de Umberto Boccioni, de 1913.
Aunque tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta
1914, su influencia se aprecia en las obras de Marcel Duchamp, Fernand Léger y
Robert Delaunay en París, así como en el constructivismo ruso. Los textos
futuristas trajeron un nuevo mito: la máquina.
Sirva como síntesis una famosa frase de Marinetti:
Un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de
Samotracia.
Artículo 4º, Manifiesto del Futurismo.
Este movimiento rompía con la tradición, el pasado y los
signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos
principales de la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se
pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el
salto peligroso y la bofetada.
Según su manifiesto, sus postulados eran la exaltación de lo
sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la
realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial
de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica. Rechazaba la estética
tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos
temas dominantes: la máquina y el movimiento.
Dadaísmo
Artículo principal: Dadaísmo
Afiche dadaísta de Theo van Doesburg .
Surgió en Zúrich, Suiza, entre 1916 y 1922. Hugo Ball y
Tristan Tzara se hicieron notar como fundadores y principales exponentes. El
movimiento creció y rápidamente se extendió a Berlín y a París. Uno de los
motivos que llevó al surgimiento de DADA fue la violencia extrema y la pérdida
de sentido que trajo la Primera Guerra Mundial. Rebelándose contra el status
quo, las convenciones literarias y artísticas y rechazando las convenciones de
la sociedad aburguesada -que consideraban egoísta y apática - los dadaístas
hicieron de su arte un modus vivendi.
El poema dadaísta solía ser una sucesión de palabras y
sonidos, lo que hace difícil encontrarle lógica. Se distinguió por una
inclinación hacia lo incierto y a lo absurdo. Por su parte, el procedimiento
dadaísta buscaba renovar la expresión mediante el empleo de materiales
inusuales, o manejando planos de pensamientos antes no mezclables, con una
tónica general de rebeldía o destrucción.
Posteriormente, nació el dadaísmo norteamericano en Nueva
York con Francis Picabia y el francés Marcel Duchamp.
Ultraísmo
Artículo principal: Ultraísmo
El ultraísmo apareció en España entre 1919 y 1922 como
reacción ante el modernismo.
Fue uno de los movimientos que más se proyectó en el mundo
de habla hispana, contribuyendo al uso del verso libre, la proscripción de la
anécdota y el desarrollo de la metáfora, que se convertiría en el principal
centro expresivo.
Fue influido por poetas como Vicente Huidobro y Guillaume
Apollinaire.
Surrealismo
Artículo principal
Rivera, León Trotsky : Surrealismo
Diego y André Bretón.
Escisión del dadaísmo, el movimiento surrealista se organizó
en Francia en la década de 1920 alrededor de André Bretón, quien inspirado en
Sigmund Freud, se interesó por descubrir los mecanismos del inconsciente y
sobrepasar lo real por medio de lo imaginario y lo irracional.
Se caracterizó por pretender crear un individuo nuevo,
recurrir a la crueldad y el humor negro con el fin de destruir todo matiz
sentimental.[cita requerida] A pesar de ser constructivo, los aspectos de la
conducta moral humana y las manifestaciones no eran de su interés.
Consistía en la captación de la coincidencia-realidad
surgida en un personaje, cuando vive un hecho que le provoca recuerdos
recónditos.
Estridentismo
Artículo principal: Estridentismo
El estridentismo nació de la mezcla de varios ismos. Se dio
entre 1922 y 1927 y se caracterizó por la modernidad, el cosmopolitismo y lo
urbano, así como por el inconformismo, el humor negro, el esnobismo, lo
irreverente y el rechazo a todo lo antiguo. Entre sus representantes se cuenta
a Manuel Maples Arce y a Arqueles Vela.
Existencialismo
Artículo principal: Existencialismo
El existencialismo es un movimiento filosófico que postuló
fundamentalmente que son los seres humanos, en forma individual, los que crean
el significado y la esencia de sus vidas. Emergió como un movimiento en la
literatura y filosofía del Siglo XX, heredera de los argumentos de filósofos
como Sören Kierkegaard, Friederich Nietzsche y Miguel de Unamuno.
Este movimiento generalmente describe la ausencia de una
fuerza trascendental; esto significa que el individuo es libre y, por ende,
totalmente responsable de sus hechos, sin la presencia de una fuerza superior
que pudiera determinarle en su actuar. Esto le atribuye a los humanos el crear
una ética de responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de
creencias externo a él. Esta articulación personal del ser es el único camino
existente para superar, generalmente, a las religiones, que tratan del
sufrimiento, la muerte y el fin del individuo.